Hábito

Ilustre y Venerable Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Ntro. Padre Jesús de las Penas y María Stma. de la Esperanza

El hábito y los colores

El hábito, símbolo de "la igualdad esencial de todos los hombres ante Dios, tanto en el pecado como en la virtud" y "del hombre nuevo del que debe revestirse todo cristiano que desea alcanzar la redención", estaba constituido en las primeras Reglas por túnicas blancas y capirotes verdes. Estos colores tampoco fueron escogidos al azar. Así, el color blanco, además de sinónimo de paz, es el color de la propia luz, de la pureza y de la perfección absoluta. simbolizando la mansedumbre con la que el Cordero de Dios, Ntro. Padre Jesús de las Penas, se presentó ante los hombres, así como la pureza virginal de Su Madre, María Santísima de la Esperanza. El color verde se asocia desde antaño a la germinación vegetal, al resurgir primaveral de la vida, a la explosión vital que tras el aciago invierno experimenta la naturaleza significando con ello el triunfo de la vida sobre la muerte y, por tanto, la "Esperanza".

Según las primeras Reglas, las capas deberían haber sido de color verde aunque, no se sabe el motivo, quedaron definitivamente de color blanco. Sobre ellas y a la altura del antebrazo izquierdo ha figurado siempre el escudo de la Corporación formado originariamente por el ancla de "esperanza" rodeada por la corona de "pasión" y posteriormente por la palma de martirio y el dragón de "Sta. Marina" y el águila coronada. Finalmente, completan nuestro hábito el fajín y la botonadura verde.

Igualmente, con motivo de la primera salida procesional de nuestro Titular y siguiendo la moda hispalense de la época, hubo la pretensión de diferenciar los colores del tramo de Cristo con respecto al de la Virgen sustituyendo el color verde por el rojo, como lo atestigua una entrevista realizada a directivos de la Hermandad en 1959:

" ...el año próximo, los nazarenos del Cristo sacarán capirotes rojos. Este año no hemos podido hacer tal reforma porque los gastos son cuantiosos..."

José Luís Sánchez Garrido para "Córdoba",22 de marzo de 1959

A pesar de dicho anuncio, ningún testimonio gráfico o documental del momento, ni el recuerdo de los cofrades más antiguos de nuestra Hermandad confirma que se llevara a término el cambio pretendido.

El cambio de 1994

El cambio de 1994 En 1994, y tras acuerdo de la Junta General de Hermanos, se aprueban unas modificaciones respecto al hábito de la Hermandad que se había adquirido en 1970 que, si bien no suponen grandes variaciones externas con respecto al tradicional, si conllevan un cambio de concepto en el régimen de propiedad y uso a partir del año 1997, año en que entró en uso. Como hemos dicho el cambio no incorpora cambios sustanciales que afecten a su estética habitual ya que sólo supone la mejora cualitativa de los materiales y de la confección, usándose ahora terciopelo de color verde oscuro para el cubrerrostro y vuelta de capas, la sustitución del fajín por el cíngulo verde y una actualización acorde con los tiempos, decidiendo también extender a todos los hermanos el uso de la capa y de la muceta dorada, restringida hasta entonces a los hermanos con cargo. Sin embargo, la decisión sí suponía un cambio de concepto al abandonar el tradicional régimen de propiedad y uso de túnicas por el que la Hermandad, propietaria y hacedora de las mismas, se encargaba de repartirlas antes de la estación de penitencia, recogerlas tras ella y reponer periódicamente aquellas que llegaban a un estado insostenible. El acuerdo de 1994 incluía el cambio a la "túnica en propiedad" por el que es el hermano quien encarga su túnica, afronta su gasto de confección y la mantiene durante todo el año. Esta medida tuvo consecuencias inmediatas. La primera de ellas fue la simplificación del trabajo para la hermandad al desaparecer el tradicional reparto y recogida de túnicas. También repercutió positivamente en la liberación de espacio en nuestra mayordomía. A cambio se pagó el precio de una drástica reducción en el número de hermanos de la estación de penitencia de 1997. El tiempo ha invertido esta tendencia y hoy día estamos por encima de las proporciones de hermanos participantes que cuando se tomó la medida, habiéndose producido una mejora cualitativa ya que es obvio que sólo desde un planteamiento serio, comprometido y real, se hace la inversión y el consiguiente dispendio económico que supone la adquisición de una túnica en propiedad..