Nuestro Padre Jesús de las Penas

Ilustre y Venerable Hermandad y Cofradía de Nazarenos de Ntro. Padre Jesús de las Penas y María Stma. de la Esperanza

NUESTRO PADRE JESÚS DE LAS PENAS

En noviembre de 1953, la Hermandad y Cofradía encarga la realización de la imagen de Ntro. Padre Jesús de las Penas al imaginero cordobés Juan Martínez Cerrillo, siendo bendecida el día 27 de marzo de 1954 en una ceremonia celebrada en Santa Marina en la que actuó como padrino el matador de toros "Calerito", a quien la Hermandad agradecía con esta distinción su contribución al ajuar de la Virgen.

Esta advocación sustituía en el título de la Hermandad a la original y primitiva de "Santo Cristo de la Sentencia", evitando así la coincidencia con el Titular de la recién constituida Hermandad de la vecina parroquia de San Nicolás de la Villa.

Descripción de la Imagen

La nueva imagen, cuyo coste se elevó a 7.000 pts., fue realizada como imagen de vestir y presenta a Ntro. Padre Jesús de las Penas con unas características peculiares: de pie, con las manos atadas a la espalda y el torso semidesnudo, permitiendo la indumentaria presentir la anatomía corporal que destaca, especialmente por su tez morena. Sólo la leve inclinación de la cabeza hacia adelante rompe el hieratismo y la frontalidad de la talla.

Su rostro, de acusado perfil gitano, presenta expresión de cansancio y abandono, a la vez que un semblante sereno, de una penetrante tristeza y de una edificante humanidad; unos ojos de mirada profunda e infinita, párpados caídos, pómulos marcados y labios entreabiertos. Las sienes, ceñidas por la corona de espinas, manan gotas sangre que suavemente caen por frente y pómulos. La imagen despierta un enorme sentimiento de compasión en quien la contempla.

La imagen de Ntro. Padre Jesús de las Penas se incorpora a la estación de penitencia por primera vez en 1959, procesionando sólo en su singular paso de guadamecíes.

Desde 1993, procesiona acompañado de las figuras que realizara el imaginero cordobés Antonio Bernal a cuenta de la Hermandad y Cofradía, conformando una de las escenas más equilibradas de nuestra Semana Mayor:

“Tras burlarse de él, le quitaron el manto de púrpura, lo vistieron con sus ropas y lo sacaron para crucificarlo”